domingo, 28 de febrero de 2016

El tigre protector

-Bueno ¿todo bien no?
-Sí, todo perfecto.
-Bueno ¿sabes que la perfección es la mayor mentira?- dijo entre una sonrisa tímida
-Lo sé, ese es el problema. La perfección es el poder respirar cada día, el olvidar todas esas palabras de amor, cariño y deseo, que están en una misma frase con mi nombre o un pronombre referido a mí. La perfección para mi es poder recordar cada sentimiento en lo referido a la felicidad y también ser capaz de no recordarlos, pero sobretodo no revivirlos. La perfección es no volver a caerme para así no levantarme jamás porque alguna vez quiero respirar sabiendo que donde me encuentro no va a cambiar.
-¿Pero entonces que significa?, ¿que la perfección no es tal o que simplemente no existe?
-Significa, que la perfección es mi mayor reto, significa que es comprender la felicidad y aceptar que te duela el dolor. La perfección nunca se podrá obtener porque tienes conciencia y corazón. O una de dos, o olvidas con ira, o aceptas con dolor, pero el dolor a veces suena demasiado entre tus rincones más incompletos y perfectos. entonces es ahí cuando sabes que levantarte una y otra vez es la mejor opción, la más soñadora.  Sabes que es lo que tienes que elegir para morir con honor, lo que tienes que hacer para que el mínimo resquicio de amor que queda en alguien por ti se manifieste, lo que puedes hacer para mantener en pie tu mirada, sabes que lo tienes que hacer por ti y por todos aquellos que te dan la espalda pero no la cara, porque sin ellos jamás serias recordado.

Sé lo que vi en él y tenía un aura de lucha, el no grito la última frase de su discurso acalorado, él la rugió. Era como un tigre acechando a su presa, pero con los papeles tornados, el es el tigre que protege a las gacelas, del coloso. El es el tigre que le ruge a la vida y a las adversidades, para asegurarse de que los demás siguen en pie mientras se levanta cada día. El es el tigre protector.    

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