domingo, 28 de febrero de 2016

Autodestruccion

Después de tantos años de análisis, acorde no saber por qué ando, ya que puede que si miro al cielo acabe sintiendo.
 Y si, siento sentir sentimientos y aunque me encuentre luego con paredes, prometí romperlas para recoger los escombros llegando así, a un peso enorme en mi hombro. Cuando se rompa, porque lo hará, jure ante el mismísimo árbol de la vida, empujarlo por aquellos que me odian pero en cuanto dejen de odiarme, moveré los labios por aquellos corazones sellados con mis besos. 
 Se que lo lograre, porque lo haré, entonces en ese momento, ya no sentiré años, recuerdos, sentimientos, ni paredes. No habrá escombros, tampoco peso, ni hombro y mucho menos juramentos, labios o corazones. Solo habrá un formateado completo de mi mismo, a excepción de mi última palabra que será, Gracias.

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