"yo puedo, ¿quién te dijo que no?, siempre he podido. Antaño fui
tímido pero sincero y ahora aunque nunca hayas notado la diferencia soy aquello
que nunca desee ser, soy algo demasiado completo".
Palabras encadenadas a experiencias portátiles, dialogar mas intrínsecamente
o hablar pa' los colegas, pero siempre dejando un gran margen. Yo sabía que podía
y pudo hacerlo, pero obvio el momento para no ser como ellos, prefirió que le
llamen "abstracto", como Van Gogh y su "Noche estrellada",
loco de día pero enorme en la oscuridad con aroma a pino. Pudo olvidarse de todas sus muestras de cariño hacia él, abrazos, besos y
caricias, esos momentos de Mentos y frutos secos, de sonrisas inteligentes y de
corazones estúpidos, de engaños, de falsedad, de ser el cuarto plato. Pudo
hacerlo pero no lo hizo. Antes que ser otro eligió recordar los dolores, al fin
y al cabo, cuanto más dolor mas es la felicidad cuando sanas.Y así lo hizo.
Ya no había mas cambios inútiles, ni murmuro, ni sonrisas por compromiso.
No mas altares donde los dioses son ateos. Ni miradas. Ni opiniones. Ni esa
velocidad extrema de su rojo que se pierde entre la confusión. No habría más
bellas doncellas que degollan al cerdo en San Martín por ser cerdo, aunque lo
besaran por ser lo que era tres días antes de su ejecución. Ahora podía ser
feliz. Su corazón conoció Finlandia en invierno, por eso ahora arde más que
nunca. El pudo ser feliz.
Como si de un Zippo se tratase sonó ese último "Clock" de la
recamara, y las leyes de la física no tuvieron lugar allá, el sonido del
silencio dejo que se escuchara una voz desgarradora a lo lejos, pero el jamás
supo de quien fue.
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