"-Eres real, has vuelto
- Tenía que volver me debes un baile."
Sus ojos reflejaban todas las luces creadas desde el comienzo de los tiempos. Era esa historia perfecta, donde todos salen ganando, puesto que, ya se había perdido todo anteriormente y ahora solo quedaba ganar. El olvido todo lo posible y ella se lo hizo recordar tan fuertemente que en ese instante las palabras iban más rápidas que su lengua y solo quedaban segundos para acariciarla, abrazarla y besarla.
Al separarse entre sus miradas se forjaba a fuego la aurora boreal y solo quedaban esas pulsaciones explosivas e intermitentes como una tormenta de rayos. Tiempo, recapacito y dejo mas segundos para que la sonrisa se escapara poco a poco en sus rostros después de aquel beso único, porque ahora el tiempo era de ellos. No solo se reencontraron, ellos sintieron que realmente la verdad volvía, sin violines llorosos, sin pianos tristes.
Supongo que fue la ley de los estados equivalentes o fue la coincidencia o el valor de los dos. Pero lo que sí está claro era el deseo mutuo de resucitar ese beso de antaño, ese momento único con la persona más especial. Supongo que fue aquella vieja ley de estados equivalentes; "El hombre no puede obtener nada sin primero dar algo a cambio. Para crear algo debe perderse algo del mismo valor. Supongo que eran alquimistas.
- Tenía que volver me debes un baile."
Sus ojos reflejaban todas las luces creadas desde el comienzo de los tiempos. Era esa historia perfecta, donde todos salen ganando, puesto que, ya se había perdido todo anteriormente y ahora solo quedaba ganar. El olvido todo lo posible y ella se lo hizo recordar tan fuertemente que en ese instante las palabras iban más rápidas que su lengua y solo quedaban segundos para acariciarla, abrazarla y besarla.
Al separarse entre sus miradas se forjaba a fuego la aurora boreal y solo quedaban esas pulsaciones explosivas e intermitentes como una tormenta de rayos. Tiempo, recapacito y dejo mas segundos para que la sonrisa se escapara poco a poco en sus rostros después de aquel beso único, porque ahora el tiempo era de ellos. No solo se reencontraron, ellos sintieron que realmente la verdad volvía, sin violines llorosos, sin pianos tristes.
Supongo que fue la ley de los estados equivalentes o fue la coincidencia o el valor de los dos. Pero lo que sí está claro era el deseo mutuo de resucitar ese beso de antaño, ese momento único con la persona más especial. Supongo que fue aquella vieja ley de estados equivalentes; "El hombre no puede obtener nada sin primero dar algo a cambio. Para crear algo debe perderse algo del mismo valor. Supongo que eran alquimistas.
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