-Bueno ¿todo bien no?
-Sí, todo perfecto.
-Bueno ¿sabes que la perfección es la mayor mentira?- dijo
entre una sonrisa tímida
-Lo sé, ese es el problema. La perfección es el poder
respirar cada día, el olvidar todas esas palabras de amor, cariño y deseo, que
están en una misma frase con mi nombre o un pronombre referido a mí. La
perfección para mi es poder recordar cada sentimiento en lo referido a la
felicidad y también ser capaz de no recordarlos, pero sobretodo no revivirlos. La perfección es no volver a caerme
para así no levantarme jamás porque alguna vez quiero respirar sabiendo que
donde me encuentro no va a cambiar.
-¿Pero entonces que significa?, ¿que la perfección no es tal
o que simplemente no existe?
-Significa, que la perfección es mi mayor reto, significa
que es comprender la felicidad y aceptar que te duela el dolor. La perfección
nunca se podrá obtener porque tienes conciencia y corazón. O una de dos, o olvidas
con ira, o aceptas con dolor, pero el dolor a veces suena demasiado entre tus
rincones más incompletos y perfectos. entonces es ahí cuando sabes que
levantarte una y otra vez es la mejor opción, la más soñadora. Sabes que es lo
que tienes que elegir para morir con honor, lo que tienes que hacer para que el
mínimo resquicio de amor que queda en alguien por ti se manifieste, lo que
puedes hacer para mantener en pie tu mirada, sabes que lo tienes que hacer por
ti y por todos aquellos que te dan la espalda pero no la cara, porque sin ellos
jamás serias recordado.
Sé lo que vi en él y
tenía un aura de lucha, el no grito la última frase de su discurso acalorado,
él la rugió. Era como un tigre acechando
a su presa, pero con los papeles tornados, el es el tigre que protege a las
gacelas, del coloso. El es el tigre que le ruge a la vida y a las adversidades,
para asegurarse de que los demás siguen en pie mientras se levanta cada día. El
es el tigre protector.