martes, 27 de septiembre de 2016

Fuerza

He visto como el acantilado es capaz de romper la tranquilidad del agua y esta ahogar a la tierra, convirtiendo la sequía en fango. He corrido incesantemente entre los árboles para encontrar mi sitio, olvidando que mi pies están rasgados por el follaje y las ramas que sin querer caen al terreno dándole una despida al verde y dar su organismo a la naturaleza.

Mi lógica me contradice, diciéndome que no se puede llorar por sonreír, pero la experiencia se lleva la razón al enseñarme que, como alguien dijo una vez, “no hay mayor profesor que el error, ni más dulzura de quien sufre y luego cura su dolor”. Mis ojos han sido testigo de súper hombres y mega mujeres, de niños pobres que son superhéroes, de soñadores cautos y de realidades de insensatos. Realmente todo cambia como dijo Heráclito, puesto que puedes ser tú sin ser uno mismo, o puede ser más bonito  como  la caverna de Plantón, y terminar siendo el cuándo eres tú.  Sigo sin entender cómo pueden haber incomprendidos, porque la última silaba lo dice, tienen que ser dos, no uno. Oigo desgarros atroces cada día que me levanto y camino viendo como otros se preocupan de sí mismos, obviando la grandeza de aquellas almas que lloraban y ahora cantan, ayudando a otras manos a quererse viviendo el presente que jamás tocaron, haciendo vida, porque hacerla, es posible.

En serio, es tal la tenacidad que doy que transformo el odio en jaqueca para convertirla en fortaleza, creo en un niño sonrisas de 30 años por ver como lo alzan en alto o consigo que alguien de 30 vuelva a sonreír como un niño, porque por miedo a no poder, ahora ha conseguido lo que sueña un crio. Doy historias a todas esas personas que las disfrutan, como la de Leónidas y sus 300 un ejemplo claro de mi persona, como ese hombre que explica su corazón ante un público para cambiar algo y borrar las heridas de vidas ajenas mediante la experiencia. Yo soy quien soy y jamás cambiare, porque prefiero ser original y reventar argumentos para que alguien intente ese 1% que no es posible, antes que convertirme en mito. Yo soy ese niño que sigue yendo a clase a pesar de sufrir bullying, ese suicida que pierde a su amada en un accidente o ese incidente que produce que seas igual que tu padre después de que muriera, esa bailarina que se rompe a pedazos tras entrenar 6 horas, ese rugido a la vida para probar si te siguen escuchando, esa soledad que se convierte en espectacular después de escuchar “no” durante años. Yo soy fuerza. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Heridas de vida

Con razón, sin hablar, silenció el corazón.

Sobre los 10 años, mi primer disparo de silencio, muteando mi corazón sin más y rompiéndolo atrozmente, preferiría que me hubieran juzgado en el otro mundo antes de recoger los trozos ensangrentados de mi rojo y arreglarlo, puesto que, en el espejo que se rompe no se puede volver a mirar. Ahora todavía me brota sabia de mis ramas por las heridas cicatrizadas a fuego por intentar pegar mi alma, ya que hay heridas que aunque estén cerradas siguen doliendo. Heridas de vida.

A los 15 años un aire quiso elevarme y presentarme a Afrodita y ella me enseño el Olimpo, algo que jamás conocí para arrebatármelo con 17 y aunque muchas musas se me cruzaran por mi sabana, nunca pararon de florecer en ella rosas con hojas caduca, es decir, con un tiempo de muy breve de felicidad. Todavía hoy no me rindo y soy como la caja, no pierdo la esperanza, pero la verdad, es mi realidad y mi realidad sabe que todavía siguen doliendo esos 2 años. Heridas de vida.

Con 19 creí encontrar a mi primera familia de verdad, pero una mala gana que jugaba con vidas ajenas hizo que me asesinara, y ya no eran otros los que me disparaban para callarme, fui yo. A la hora de explicaciones, no brotaban palabras, sino lágrimas y cuando tuve el valor de saturarme la herida de mi pecho, mi familia ya no estaba, ni está hoy en día, solo miran y ríen como hienas. Está claro que generalizo y no individualizo, pero nadie miro por mí después de saber que tenía razón. Tampoco echo la culpa a esa mierda que decía ser tulipán, porque fui yo quien se disparó y se cegó. Posteriormente en la soledad sin que nadie se diera cuenta rompí los puntos de mi pecho y sigue doliendo. Heridas de vida.

Hoy con 21 todavía sigo siendo humano, porque nadie lucha mano a mano, sé que el aire aparta al humo y sí, duele, pero siento. Sigo teniendo mi sabana, pero no hay leones, ni hienas solo diferentes flores de porcelana y este tigre solitario,  que ruge a cualquier flor que pretende florecer, porque si florece es para quedarse, no para morirse. Y si se rompe un cacho de porcelana de alguna en su momento, soy experto en cohesionar nuevamente parte de uno mismo. Lo único verde que se ve desde mi altura, es mi especie de Yggdrasil, que aunque no sostenga los 9 reinos, se encarga de sostener al mío. El resto de la sabana desde mi visión es marrón, porque los pétalos, que son el final de los tallos que he buscado, son más grandes que yo, por eso todos los atardeceres tengo que subir a la roca del rey y mirar como un cernícalo cuando acecha su terreno, a diferencia de que yo no lo acecho, lo admiro. Aun así, mientras estoy tumbado ante esa maravilla pintoresca mis patas delanteras empiezan a quemarme, precedente de una insuficiencia cardíaca momentánea, porque duele, duele ver como yo he tenido que construir tanto, y otros solo se tienen que preocupar de florecer. Duele y seguirá doliendo, por eso es la herida de mi vida.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La historia de él

Cogió las maletas y como amante de la dialéctica, no afirmo, sino pregunto el por qué, aunque nadie le respondió, solo escuchó “fuera”. Abriendo la puerta rememoro todos los pasos dados en esa casa, en su casa, las historias de acometidas contra el ser más frágil, pero más fuerte de aquel entorno. Recuerdo aquella noche como si estuviera en su piel en ese instante, era una noche diferente, llena de lluvia cristalina que brotaba de sus ojos, de pequeños diablillos que le hablaban en su cabeza y otra voz que le decía que todo le iría bien. Su corazón estaba más vacío que la oscuridad de ese día y las estrellas, para él, no estaban en el cielo, sino en ella, la cual deseaba que no lo viera en ese momento.

Cada vez que daba un paso por la acera, estaba más cerca de algo que ni él sabía. Como una bala perdida se movía a contra viento, porque el aire que había conocido lo asfixiaba, y se sentía como el Doctor Who por pasar del S.XXI al S.XX y terminar siendo el niño de pijamas a rayas. Se sentó en el primer banco que oyó, ya que después de 4 km en soledad era lo mejor que podía apaciguar a su conciencia. Tomo aire, mientras se agachaba para abrir, lo que a partir de ahora sería su maleta de esperanza, recordaba todo lo que había aprendido de su resilencia y tenía que actuar ya. Saco un espejo, se acostó en el banco y comenzó a mirarse fijamente. Tardo tanto en apartar la mirada, que el cansancio de sus ojos hizo que se perdiera de vista progresivamente. Intento ser Narciso asumiendo ser su propio final por quererse un poco más, pero no surgió efecto.

Cuando le volvió la mirada ya no estaba en aquel banco, en aquella noche, simplemente estaba aquel chico triste frente a otro.
-¿Quién eres?- Pregunto sorprendido
-¿No me reconoces?, soy tu.
-¿Cómo puedes ser yo?, es decir, eres yo físicamente y aunque estés llorando y triste tu corazón es diferente, se siente… enorme, ejemplar, único, honesto, majestuoso, alegre.Es imposible lo siento, pero no te creo.
Intento acercarse a él para ver si era real pero cuanto más se acercaba, más lejos se sentía.
-¡No lo intentes!- dijo firmemente.- Ya te lo he dicho, soy tu. ¿Es sencillo verdad? ¿Entonces qué es lo que no captas?
- ¿Eh?, no entiendo nada.
- Es normal, a todos les pasa.- Dijo entre risas – ¿No te das cuenta que sabes lo que siento? ¿O más bien lo que sientes? Ya te lo dije es sencillo, si me ves lejos es porque tú no eres tú y te alejas cada vez mas de ti mismo y si me sientes diferente es porque no aceptas lo que tu corazón dicta.

Cuando quiso darse cuenta estaba llorando en el hombro de su otro yo. Sentía tanto dolor que llego a olvidar que en la caja de Pandora todavía quedaba algo. Al intentar mirarse a sí mismo para darse las gracias, recobro la visión y vio un amanecer, no una noche. Al incorporarse en el banco sin querer piso unos cristales que provenían de su espejo que yacía destrozado en el suelo. Miro al frente y vio a todos esos chicos sonrientes que se dirigían al instituto y sin querer sonrió. Cerro su maleta, se levantó, recogió los trozos de su espejo del suelo y los tiró a la basura. Y siguió caminando a contra aire, mientras susurraba:

-Bueno supongo que yo fui mi mundo sensible e inteligible, mi caverna y mi exterior. Fui el racismo y el anti. Creí ser Dios y el Diablo pero también fui ciencia y filosofía. –  susurraba entre una sonrisa lateral, mientras recordaba lo que había pasado, esa especie de visión - Jajaja fui él y ahora soy yo, me gusta.


Levanto su cabeza y catalogó muchas virtudes que antes ni siquiera conocía, pero sobretodo, ahora, estaba dispuesto a sentirlas.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Mi ciudad

En mi ciudad se ven los primeros novatillos y novatos creen ser alguien, van de duros y no valen dos, se creen gánster pero son todo de palo. Dicen ser enormes y son de tres al cuarto, ni a la mitad llegan, insultar por como vistes y pegan por conseguir 5 euros, pero como tardes más de 6 segundos en reaccionar te comerán, pero si tardas menos corren cual runman. Después están los que saben respetar que por lo general están en sus casas tranquilos, sin hacer nada malo porque sobre pasan lo permitido y algunos llevan siete años de luto.

También existe esa enajenación de jugar a juegos de rol y “frikis”. Últimamente más, puesto que el tabú de ser un “niño raro” está mejor visto y niños de ochos años con pelos de colores se acercan como si quisieran escapar de su casa. Por consecuencia pasa su vida entre 9 o 10 juegos de rol o de estrategia, y su resiliencia se quedó en el personaje que se movía por los dados. Lo peor es ver a gente adulta que hace los mismo, intentando subir al once a un individuo de ficción, para mí un gran dolor puesto que la realidad no se mueve por las doce caras que caen en una mesa. Después están los que saben que van allí a pasar el rato, incluso gente con más de 13 años de diversión controlada, con niños de 14 y toda una vida por delante. Ellos también se enfocan en su hobby pero no viven en una vida ficticia.

Por supuesto existen esos niños de quince que creen creer que la vida es para ellos, que una diferencia de sexo es para controlar o ser el “puto amo” por besar a dos de dieciséis en una misma noche, pero cuando llegan del gym se miran y saben que no son nada, y sino la ciudad se lo aclarara tarde o temprano. Poco a poco aparecen ella, chicas de 17 años que la que no tiene novio, quiere ser más orgullosa con 18 buches de un ron arehucas para intentar olvidar el pasado, pero el problema es que se acaban liando con los que después se da cuenta de que son niñatos. Y después es los próximos no apechuga y se queja porque ella misma se creía de diecinueve quilates y se quedó en bronce. No existen un bando u otro lo peor es acabar con veinte escusas de porque no te deben sonreír cuando te están abrazando.

Llevo muchos años de vidas moviéndome por estos lares por todos estos números, siendo testigo de cómo se dejan pasar o quieren ser más. Bueno yo también he fallado y me he arreglado pero al menos siento por mí y por todos, orgulloso de ver todos esto a mi edad que es igual que el próximo número que toca. 21.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Mi canción triste

Conozco a muchas personas que a menudo critican las canciones que ellos califican como tristes y yo como reales. A algunos los deprime, a otros los incitan a correr, a gritar, a llorar. En definitiva, a vivir. No existen canciones tristes, solo existen realidades en una vida o creer mentiras en otra. Conozco a muchas personas que a menudo dicen que solo escucho canciones tristes, pero solo escucho a Vida.

¿Qué es una canción triste?, ¿ Qué requisitos debe cumplir?.  A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas alegres que temen a “canciones tristes”, ¿Por qué? ¿No se supone que ellos tienen una vida apacible y buena? Sinceramente me hace gracia que esas personas digan: “Quita esa canción porque me deprime”, porque realmente no te deprime la canción, sino que resalta aquello que ya sientes. ¿Cómo la realidad puede mentirte, si las mentiras las crean los mentirosos? Simplemente es otro tabú que no se atreven a palpar. ¿De qué sirve escuchar siempre todas esas canciones de felicidad y buenas sensaciones sino cuentan nada?, es como dar siempre respuestas sin antes haberte hecho una pregunta, no dices nada. No me gustan las canciones felices prefiero saber porque siento lo que siento para no engañarme a mí mismo. Escuchas. Sientes. Vives. Es el idioma de los dioses, sin mentiras. Y las mejores mentiras son las que se muestran para que reacciones ante ellas, al igual que reacciona la música en ti, demostrándote lo que sientes y ahí eliges si quieres que tu cerebro te mienta.

Dicen que solo escucho canciones tristes, pues bien, mi vida es como una canción triste, intento sentir con mi rojo y pensar con mi laberinto. Intento contar eso que otros no se atreven porque espero despertar en ellos mismos un haz de luz que por una cosa u otra jamas lo han visto. Intento que vean que mi alma se rompe a pedazos a menudo pero no es razón justificable para perder el tono muscular y desplomarse. Mi vida es como una canción triste a veces se separan de mi por miedo a sentir y otras solo corren, gritan y lloran a mi lado, produzco miedo en aquellos corazones que sienten que no son felices pero su mente cree que si, reviento a ostias a esas corazas que caen rendidas ante la realidad. Tengo la capacidad asombrosa de que miren el espejo que jamás se habían mirado antes, convierto la ira en inteligencia, la conciencia en libertad, la mentira en amor, los corazones tristes en sonrisas. Pues si, por esta y muchas razones mi vida es como una canción triste, ya que si no consigo animar a alguien cuando está en el suelo, al menos lo intento. Por eso intento ser agua para arboles con la música, para ser la canciones tristes de otros, porque intenso ser vida, intento ser real.

Recuerden, quien es triste ahora tiene más tiempo de ser feliz mañana y sabe cómo hacerlo, sabe cómo vivir.