Cogió las maletas y como amante de la dialéctica, no afirmo,
sino pregunto el por qué, aunque nadie le respondió, solo escuchó “fuera”.
Abriendo la puerta rememoro todos los pasos dados en esa casa, en su casa, las
historias de acometidas contra el ser más frágil, pero más fuerte de aquel
entorno. Recuerdo aquella noche como si estuviera en su piel en ese instante,
era una noche diferente, llena de lluvia cristalina que brotaba de sus ojos, de
pequeños diablillos que le hablaban en su cabeza y otra voz que le decía que
todo le iría bien. Su corazón estaba más vacío que la oscuridad de ese día y
las estrellas, para él, no estaban en el cielo, sino en ella, la cual deseaba
que no lo viera en ese momento.
Cada vez que daba un paso por la acera, estaba más cerca de
algo que ni él sabía. Como una bala perdida se movía a contra viento, porque el
aire que había conocido lo asfixiaba, y se sentía como el Doctor Who por pasar
del S.XXI al S.XX y terminar siendo el niño de pijamas a rayas. Se sentó en el
primer banco que oyó, ya que después de 4 km en soledad era lo mejor que podía apaciguar
a su conciencia. Tomo aire, mientras se agachaba para abrir, lo que a partir
de ahora sería su maleta de esperanza, recordaba todo lo que había aprendido de
su resilencia y tenía que actuar ya. Saco un espejo, se acostó en el banco y comenzó
a mirarse fijamente. Tardo tanto en apartar la mirada, que el cansancio de sus
ojos hizo que se perdiera de vista progresivamente. Intento ser Narciso asumiendo
ser su propio final por quererse un poco más, pero no surgió efecto.
Cuando le volvió la mirada ya no estaba en aquel banco, en
aquella noche, simplemente estaba aquel chico triste frente a otro.
-¿Quién eres?- Pregunto sorprendido
-¿No me reconoces?, soy tu.
-¿Cómo puedes ser yo?, es decir, eres yo físicamente y
aunque estés llorando y triste tu corazón es diferente, se siente… enorme,
ejemplar, único, honesto, majestuoso, alegre.Es imposible lo siento, pero no te
creo.
Intento acercarse a él para ver si era real pero cuanto más
se acercaba, más lejos se sentía.
-¡No lo intentes!- dijo firmemente.- Ya te lo he dicho, soy
tu. ¿Es sencillo verdad? ¿Entonces qué es lo que no captas?
- ¿Eh?, no entiendo nada.
- Es normal, a todos les pasa.- Dijo entre risas – ¿No te
das cuenta que sabes lo que siento? ¿O más bien lo que sientes? Ya te lo dije
es sencillo, si me ves lejos es porque tú no eres tú y te alejas cada vez mas
de ti mismo y si me sientes diferente es porque no aceptas lo que tu corazón dicta.
Cuando quiso darse cuenta estaba llorando en el hombro de su
otro yo. Sentía tanto dolor que llego a olvidar que en la caja de Pandora todavía
quedaba algo. Al intentar mirarse a sí mismo para darse las gracias,
recobro la visión y vio un amanecer, no una noche. Al incorporarse en el banco
sin querer piso unos cristales que provenían de su espejo que yacía destrozado
en el suelo. Miro al frente y vio a todos esos chicos sonrientes que se dirigían
al instituto y sin querer sonrió. Cerro su maleta, se levantó, recogió los
trozos de su espejo del suelo y los tiró a la basura. Y siguió caminando a
contra aire, mientras susurraba:
-Bueno supongo que yo fui mi mundo sensible e inteligible,
mi caverna y mi exterior. Fui el racismo y el anti. Creí ser Dios y el Diablo
pero también fui ciencia y filosofía. – susurraba entre una sonrisa lateral, mientras
recordaba lo que había pasado, esa especie de visión - Jajaja fui él y ahora
soy yo, me gusta.
Levanto su cabeza y catalogó muchas virtudes que antes ni
siquiera conocía, pero sobretodo, ahora, estaba dispuesto a sentirlas.
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