Desapareció tras acantilados de existencias tranquilas, no era lo que quería
pero que le vas a reprochar si fue así. Rezo a cosas que no creía, miro a cosas
finitas deseando que se hicieran inmortales en su mirada, jamás la llamaron
tristeza sino más bien suerte deshilachada.
Muchos suponemos que se dejo guiar por el argumento y cerro las famosas
cajitas de su corazón dejando los relatos de historiadores, alquimistas,
pecados, mitologías, animales, amor... a un lado y dar vida de esta forma a
6205 días cual niño que cree ser grande jugando con dinosaurios e imaginando
batallas épicas entre un t-rex y un torvosaurus.
Si lo decidió por algo fue nunca recibió llamadas acosadoras, ni una
pistola le apunto a su corazón, sin embargo, lo decidió. El camino estaba grabado
a fuego en su piel, su sonrisa gravada en la nuestra, su desaparición en
nuestros corazones. Mientras caía intentaba tocar las paredes que la rodeaba,
intentando erguirse cada vez más para ver como de larga había sido su
trayectoria y no miraba abajo para no ver lo que le quedaba. Se hizo una
pequeña bola, el dolor de su espalda le impedía estar más tiempo recta,
mientras que contaba sus últimos segundos en silencio hasta llegar al cielo y
regar las plantas con agua roja.
10..........9.........8........7.......6......5.....4....3...2..1. Lo
sintió. Un abrazo la sostuvo en su último suspiro.
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