No es casual, le importa ahora, cuando ya hubo suicidios de
por medio, muerte de corazones y cuando el árbol derribado destruyo muros
pintados con sangre manos. Jamás hubo tacto, pero ahora es reciproco, se acabo
el buen humor solo para otros. No me importa si no dejo huella, mi corazón está
marcado de por vida, y las lagrimas formaron auroras boreales, porque dijeron
que no cuando yo suplicaba por no recibir más daño. Ahora se quejan porque la
verdad les estalla en la cara sin más, pues a llorar ahora.
Miro desde arriba, a los que quieren subir con ayuda y
quieren que entiendan lo que están sufriendo, puedo hacerlo, pero no con
aquellos que sonreían y me apuñalaban en mis noches oscuras. Ahora es cuando se
demuestra la capacidad de la resilencia, cuando unos se reían yo destrozaba puertas
para percatarme de nuevas. Ya no existe teoría de la evolución, ni el pez
grande se comía al chico. No soy un “David” de Miguel Ángel, fui creado para
verme de cerca y no de un tejado, en serio, soy más de impresionismo y expresionismo
antes que del renacentismo, “un sol naciente” me dice mas que “la escuela de Atenas”.
Soy realista, cuando quiero, como los “Picapedreros”, pero mientras tanto soy romántico
como la “libertad guiando al pueblo”, se que cuanto más exótico más atractivo,
puesto que la idealización de un sentimiento me define.
No es casual el arte en este texto, cuando ya hubo
sentimientos de por medio, es para que entiendan que ya nadie me puede definir
mejor que yo, nadie puede jugar con mi corazón si no quiero, nadie puede
decirme lo que soy capaz de hacer, puesto que se lo que es cruzar la línea del
tiempo, acariciar la belleza eterna y estar de la mano con Melancolía y
Soledad. Cuando pierdes tiempo en preguntarse quién eres, yo ya he averiguado
algo dentro de la nada. No culpen sino sabes escuchar, no odien sino sabes
sentir, no digas algo que no soy porque soy como el “árbol rojo” de Mondrian,
deshojado en un espacio-tiempo, pero capaz de definirme con parte del mayor arte universal.
Ahora llora, aprovecha y conócete, antes de que alguien te
describa y balbuceen comentarios, puesto que las oídas duelen más cuando son
verdad y la pena te inunda cuando no sabes mirar al del espejo.
Firmado: Ira.
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